Blog

Ver todos los artículos

VERANO Y SALUD MENTAL ¿Cómo afecta el calor a nuestro cerebro?

Que el verano es bueno para nuestro cerebro y salud mental es algo comprobado y demostrado.

La luz del sol genera en nuestro cerebro serotonina, lo cual hace que nos sintamos más serenos, tranquilos y felices, además de estimular nuestro sistema nervioso central y mejorar nuestro estado de ánimo. Además, la vitamina D fortalece nuestro organismo aumentando las defensas.

Pero cuidado, porque las altas temperaturas y el calor pueden traer complicaciones en nuestro cerebro, concretamente en el hipotálamo.

 

El hipotálamo:

El hipotálamo se encarga de múltiples funciones, como regular las emociones, el hambre y la saciedad, el descanto…y, además, regular la temperatura corporal. El hipotálamo (a través de la respiración, el sudor y la circulación) es el encargado de hacer que nuestro cuerpo se mantenga siempre entre los 36-37 grados, independientemente del clima externo. ¡Y esto es mucho trabajo!

Es por esto que cuando las temperaturas son muy altas, el hipotálamo se satura y se pueden generar los siguientes problemas:

 

Atención, concentración y memoria

Cuando la temperatura corporal supera estor grados normativos (36-37) el cerebro,de manera rápida y automática, detecta esta necesidad de regulación por lo que destina más recursos al hipotálamo para realizar este trabajo.

¿De dónde saca estos recursos?

Concretamente del lóbulo frontal, que es donde se encuentran los encargados de la atención, la concentración y la memoria.

Emociones

Otra zona afectada es el sistema límbico, lugar donde podemos encontrar las emociones. El calor extremo puede generar en nosotros una alteración de nuestro equilibrio emocional, generando sensaciones de nerviosismo, apatía, mal humor y agresividad que puede afectar también a nuestras relaciones sociales.

Sueño y descanso

El hipotálamo, entre las funciones comentadas, también se encarga de regular los ciclos de sueño y vigilia. Para hacerlo usa como guía la información que le llega del exterior (luz, ruido, temperatura..) que básicamente vienen a decirle al cerebro cuándo debe iniciar el proceso de sueño y descanso. Las altas temperaturas provocan que el hipotálamo entre en confusión generando una hiperexcitación en el cerebro, por lo que nos cuesta más conciliar el sueño y descansar.

Apetito y hambre

El apetito o la sensación de hambre está muy ligado a la temperatura ambiental. Cuando llegan las altas temperaturas, el organismo entra en ahorro de energía, por lo que requiere menos alimentos para funcionar, aumentando sin embargo la necesidad de líquidos para mantenerse hidratado. Además, el hecho de que pasemos más horas al exterior, hace que estemos menos pendient4es de las sensaciones de hambre, pero más sed debido a la deshidratación por el sudor.

¿Y qué podemos hacer?

  • Vestir ropa fresquita
  • Hidratarse
  • No salir en las horas de más calor
  • Tener los espacios ventilados
  • Reducir la actividad física
  • Refrescarse zonas concretas como la nuca, cabeza o muñecas.
  • Usar protector solar.
  • Uso de gorra, sombrero para evitar el impacto directo cabeza.
Ver todos los artículos

Escribe un comentario